Doce semanas de pesadilla con Rehubik: la peor reforma de mi vida
Contraté a Rehubik (a través de IKEA) para la reforma completa de mi cocina. El contrato establecía una duración de 3 semanas. A día de hoy, después de 12 semanas, sigo sin poder considerar la obra finalizada y la experiencia ha sido un auténtico desastre en todos los sentidos.
Desde el principio, la obra careció de planificación y de dirección técnica real. Los industriales que enviaron eran personas sin coordinación entre ellos, que llegaban sin saber qué debían hacer, con falta de materiales, y que a menudo se marchaban a la hora porque “tenían otra urgencia en otra vivienda”. En varias ocasiones, pasaron días completos sin que apareciera nadie, sin previo aviso ni comunicación.
Uno de los episodios más graves fue quedarme 12 días sin caldera ni calefacción, algo inaceptable en una vivienda habitada. Y lo peor es que, cuando por fin la recolocaron, lo hicieron mal, lo que provocó nuevos retrasos y averías adicionales.
El radiador del salón ha dejado de funcionar desde entonces y todavía nadie lo ha revisado a fondo, a pesar de mis múltiples avisos.
Los problemas se han ido acumulando:
- Retrasos continuos por falta de supervisión y coordinación.
- Ejecuciones mal hechas, con desperfectos y acabados muy deficientes.
- Falta de material en mitad de los trabajos.
- Operarios que piden herramientas prestadas (mi propia escalera, escoba o incluso mi secador de pelo para secar el yeso, que quedó completamente lleno de polvo y arcilla).
- Suciedad y desorden constantes, con grietas y paredes sin lijar ni pintar correctamente.
La instalación de los muebles de cocina, prevista inicialmente para final de octubre, tuvo que posponerse un mes completo porque la obra no cumplía la planificación ni la normativa que exige IKEA.
Tuve que enviar burofaxes formales, presentar una reclamación y denuncia en Consumo y dedicar horas y horas a exigir lo que debería haber sido un servicio profesional y planificado.
He tenido además que asumir gastos personales derivados del caos: comidas fuera de casa, lavandería externa, compra de productos dañados por los operarios (escoba, recogedor, aireador del grifo, etc.). Todo esto, mientras los propios industriales me confesaban que Rehubik no les pagaba a tiempo, y que por eso dejaban de ir a trabajar o abandonaban las obras a medias.
Uno de ellos incluso me pidió que le hiciera una transferencia personal a cambio de entregarme dinero en efectivo, lo cual me parece extremadamente irregular.
Esta empresa subcontrata constantemente a trabajadores que carecen de formación, que no siguen las normativas básicas de instalación ni seguridad, y que claramente no están correctamente contratados.
En mi opinión, sería necesaria una inspección laboral urgente para revisar cómo operan estas subcontratas y las condiciones bajo las que trabajan.
No hay ninguna comunicación real entre el cliente, la empresa y los industriales. En mi caso, el jefe de obra asignado fue despedido de la empresa el día que IKEA confirmó que la obra no cumplía. Estuve 2 semanas con la única interacción de un departamento administrativo que no sabe de obras ni me daba soluciones.
Cada semana aparece un interlocutor nuevo, los anteriores desaparecen sin explicación, y la información nunca fluye. He tenido que convertirme prácticamente en la jefa de obra involuntaria de mi propia reforma, persiguiendo a la empresa para que cumpla lo que firmó.
Después de más de dos meses y medio de retrasos, errores, daños y estrés, puedo afirmar que Rehubik es la peor empresa con la que he tratado jamás.
Ni la calidad del servicio, ni la gestión, ni el trato al cliente cumplen unos mínimos estándares de profesionalidad.
Si estás pensando en contratarles —ya sea directamente o a través de IKEA—, te recomiendo que lo reconsideres.
Es mejor invertir en una empresa seria y transparente que te ahorre el calvario que yo he vivido.
22 november 2025
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