Mi experiencia con la Clínica Egos Sagasta
Mi experiencia con la Clínica EGOS ha sido muy negativa y frustrante, tanto a nivel organizativo como humano y profesional.
Desde el momento en que finaliza la primera intervención, da la sensación de que el interés por el paciente desaparece por completo. Siempre tienes que estar detrás para conseguir citas, revisiones o cualquier tipo de seguimiento. Nada es proactivo por su parte.
En cuanto a los masajes postoperatorios, la duración no correspondía con lo que había pagado, siendo notablemente inferior. Además, el precio de los masajes en una segunda ocasión aumentó considerablemente respecto a la primera, sin ninguna explicación razonable.
Tras la primera intervención, no quedé bien, y el resultado apenas se notaba en las zonas que yo quería rebajar. Cuando se plantea una segunda intervención para corregir algo que claramente no estaba bien hecho, me intentan cobrar una cantidad desorbitada, cuando el problema era consecuencia directa de una mala ejecución inicial.
En esta segunda operación salgo con una quemadura en la pierna que no me veo hasta que no llega la primera cura ya que llevaba una faja 24 horas y nadie me dijo nada sobre lo que me había pasado.
Al hablar con el departamento de control de calidad, el precio de esa segunda intervención se redujo, lo cual deja claro que inicialmente no era un importe justo. Lo más llamativo es que ese mismo día había otras dos personas más para segundas intervenciones por no haber quedado bien a la primera, y a ellas no se les cobró absolutamente nada, lo que demuestra una falta total de criterio e igualdad en el trato.
Vanesa, que se suponía que era la responsable de que todo el proceso fuera bien, intentó quitarme la idea de una segunda operación ofreciéndome unos simples masajes, haciéndome firmar implícitamente que después de eso no tendría derecho a más reclamaciones, sabiendo perfectamente que eso no solucionaría mi problema. Tras la operación, nunca más volvió a aparecer ni a interesarse por mi caso.
También me aseguró que, como no quería volver a operarme con el primer cirujano (algo totalmente lógico tras los resultados), me buscaría al mejor de la clínica, cosa que tampoco fue cierta, ya que otros cirujanos no querían intervenir sobre el trabajo mal hecho por el anterior.
Otro punto muy decepcionante es el sistema de puntos/euros acumulados en la app de la clínica. En la aplicación se indica que son para tratamientos, pero no te dejan utilizarlos ni para masajes posteriores ni para la propia intervención, por lo que en la práctica no sirven para absolutamente nada.
Además, hay una rotación constante de personal. Ya no queda nadie de cuando acudí la primera vez: ni María (asesora), ni Sonia (asesora), ni Raquel (auxiliar de enfermería), ni otras personas que me atendieron en distintas ocasiones. Esto genera una clara sensación de desorganización y falta de continuidad en los casos.
De esta segunda operación, nadie se ha interesado a día de hoy por saber si estoy conforme, si necesito masajes o algún tipo de seguimiento, cuando he tenido que volver a hacer un desembolso económico importante y pasar nuevamente por una intervención quirúrgica por errores que no eran míos. Lo mínimo habría sido un acompañamiento y asumir parte de ese proceso.
Las revisiones son otro caos: esperas de más de una hora en la sala, para que luego no esté ni el doctor que te operó ni la doctora suplente, y te vea alguien que no conoce tu caso ni tu historial.
En definitiva, una experiencia muy mala a nivel de organización, trato, seguimiento y gestión de problemas. Me he sentido frustrada, agobiada y totalmente desilusionada, cuando una clínica estética debería generar confianza y tranquilidad, no todo lo contrario.
No recomiendo esta clínica basándome en mi experiencia.
14 april 2025
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