Ni caso.
Ni caso. Media hora en la terraza. Pasandolas camareras de vacío. Finalmente levantamos la mano, llamamos según nos pasan al lado de vacío. NI caso. Entramos a pedir en barra. No mandan para afuera. Otro ratito y ni nos miran. Al final, tuvimos que irnos. Irnos, por mi, de por vida.








